No puedes obligar a que la gente ame a Jesús. Pero si puedes demostrarles con tu testimonio que el amor de Dios le hace bien a la vida del hombre. No hay forma de que la gente entienda lo que es Dios en tu vida si tus actos no van acorde con lo que predicas. En cuanto tus actos van acordes con lo que profesas, no necesitarás decirle nada al mundo... tu vida brillará porque has dejado de ser tuyo para ser de Cristo.
Ministerio de Mujeres llevando el mensaje de esperanza y Salvación a las vidas, Levantando un grupo de guerreras en cada nación para transformar su generación