A veces nos enfrentamos ante discusiones o malos entendidos por el simple hecho de no escuchar a la otra persona y basarse en un argumento de ignorancia, pero debemos aplacar el orgullo y cerrar la boca antes de ofender o lastimar a quienes amamos pues al final no regresan las palabras que se dicen , sólo queda pedir perdón antes de llevarle al Señor una ofrenda contaminada que no será bien recibida si no estás en comunión con tu projimo.
Ministerio de Mujeres llevando el mensaje de esperanza y Salvación a las vidas, Levantando un grupo de guerreras en cada nación para transformar su generación